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Yo fui un niño ávido, en primer lugar, de amor, ávido de conocimiento y de paisaje. Pero tuve la ventaja que muy pocos hombres tienen: la de no haber leído
Yo fui un niño ávido, en primer lugar, de amor, ávido de conocimiento y de paisaje. Pero tuve la ventaja que muy pocos hombres tienen: la de no haber leído