La Palabra Educación
Yo fui un niño ávido, en primer lugar, de amor, ávido de conocimiento y de paisaje. Pero tuve la ventaja que muy pocos hombres tienen: la de no haber leído ni aprendido nada por obligación. Lo que se me enseñó en los pocos años en que estuve en la escuela, o cuando fui un empleado al servicio de un comerciante, o de un banquero, o de un editor, lo olvidé. En cambio recuerdo tantas cosas que aprendí por amor, por amor al arte y por el arte de amar las cosas.
Juan José Arreola
¡Felicidades! al profesor que hace mas ameno el camino del conocimiento, guiando de manera sabia los pasos de aquellos que quieren aprender y aman lo que aprenden. gracias por ser como son.